Inspección digital: enséñale al cliente lo que ve tu técnico
Tu técnico inspecciona con fotos y el cliente aprueba desde su celular. Menos «¿de verdad hace falta?», más trabajos aprobados, y todo documentado en la ficha del vehículo.
Beneficios
- Más trabajos aprobados: el cliente ve la foto, no una explicación.
- Cero captura: lo aceptado entra solo al presupuesto, con sus partes y sus horas.
- Nada se pierde: lo que el cliente deja para después queda registrado en su vehículo.
- El técnico no ve precios ni datos del cliente, solo el vehículo.
Flujo completo, en 5 pasos
Asigna la inspección. Eliges la plantilla y el técnico; le llega el aviso por correo.
El técnico inspecciona. Desde la tableta o el teléfono, con botones grandes: semáforo, medidas, notas, fotos y los trabajos que propone. Si se va la señal, las fotos esperan y se suben solas.
Tú revisas y pones precio. Ves cada punto con sus fotos y decides qué ofrecer.
El cliente decide. Le llega un enlace por correo o por mensaje de texto. Lo abre sin clave, en su idioma y con el logo de tu taller; acepta o deja para después cada trabajo y confirma con su nombre.
Se arma el presupuesto. Lo aceptado entra solo, y a ti te llega el aviso.
«En talleres de EE. UU., los que hacen buenas inspecciones digitales aumentan su orden de reparación promedio entre un 27 y un 28 %; con 20 fotos o más, las órdenes salen cerca de un 30 % más altas que con 5 o menos.»
«2 de cada 3 conductores en EE. UU. no confían en los talleres.» — AAA, encuesta de 2016.
Preguntas frecuentes
¿Qué necesita el técnico?
Una tableta o un teléfono con navegador. Entra con su propio usuario, sin instalar nada.
¿El técnico ve lo que se le cobra al cliente?
No. Solo recibe la marca, el modelo, el año, el color y la placa del vehículo.
¿Qué pasa si en el taller no hay buena señal?
Las fotos quedan guardadas en el dispositivo y se suben solas cuando vuelve la conexión.
¿El cliente necesita instalar algo o crear una cuenta?
No. Abre el enlace en su celular y listo.
¿Y lo que el cliente no aprueba?
Queda registrado en su vehículo, con el precio que se le ofreció, para retomarlo en la próxima visita.

